Usa un plumero de microfibra o una brocha de maquillaje vieja para barrer tubo superior, manillar, horquilla y vainas, siempre con trazos largos. Un cepillo de ruedas elimina arenilla en neumáticos y bujes, evitando arrastrarla al cuadro. Remata con un paño seco doblado en cuartos. Javier, en Valparaíso, redujo chirridos 40% solo con esta limpieza previa sistemática antes de tocar la transmisión.
Aplica un desengrasante en gel o espuma únicamente sobre cadena, platos y roldanas, usando un cepillo de dientes para frotar sin salpicar. Coloca cartón detrás del cambio para proteger la pared. Espera dos minutos, retira suciedad con paño dedicado y deposita residuos en bolsa sellada. No viertas restos por el desagüe; llévalos a un punto limpio cuando la bolsa esté llena.
Con la cadena seca al tacto, aplica lubricante seco o ceroso, una gota por eslabón, girando lentamente las bielas. Deja curar algunos minutos y retira exceso con un paño limpio, especialmente en los laterales. Este método reduce salpicaduras en paredes, evita marcas negras en el suelo y prolonga la vida del tren motriz. Notarás pedaleo silencioso, cambios nítidos y menos residuos pegajosos.
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